lunes, 12 de noviembre de 2007

La cascada



Seguimos el camino a través de una espesa niebla. Fría mañana que se abría por momentos. A unos doscientos metros de Cofiño nos internamos apenas unos metros en el bosque, sorteando alambres de alguna valla olvidada...no sin dificultad, por fin, se nos ofreció a la vista aquel extracto de paraíso, remanso élfico, lugar de juegos de xanas y trasgus...


Una verdadera pasada. Una de las cosas más guapas que he visto nunca.
Y estaba ahí, como todas las cosas de puta madre, ahí al lado.

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